Jose Lorenzo, nuestro maestro tostador, tiene dos pasiones en la vida: la pesca y el café. Como buen pescador sabe que las virtudes fundamentales para conseguir el éxito son el conocimiento, la intuición y la paciencia.
Para el tueste Jose sigue la misma filosofía. El conocimiento se lo dan los más de treinta y cinco años de profesión y los miles de tuestes que lleva con nosotros, los que le permiten saber que cada origen y cada partida de café que recibimos son diferentes. Por ello, nosotros los tostamos de manera única e independiente para sacar lo mejor de cada uno de ellos.
La intuición es también fruto de la experiencia. Jose conoce las diferentes temperaturas y tiempos a los que se deben exponer los granos a lo largo del proceso. También es capaz de calcular con exactitud el instante en el que el café debe de salir del bombo y caer al enfriador, donde por unos segundos seguirá tostándose hasta producir la melodía del segundo estallido del café, lo que indicará que hemos alcanzado el punto de tueste óptimo.
La paciencia es un don innato pero debe ser cultivada. Dejar que cada grano gire y gire en el bombo, a fuego lento y sin prisa. Por eso, nosotros preferimos ralentizar el proceso de tueste a unos 20 minutos, frente a la tendencia de los tostadores de grandes volúmenes que aceleran el proceso reduciéndolo a unos 8 minutos. Alargar el proceso de tueste nos garantiza que los granos se desarrollan mejor desde su interior y alcancen su punto óptimo de la manera más reposada.
Si eres un apasionado del café y quieres disfrutar en vivo la experiencia del tueste, sólo tienes que ponerte en contacto con nosotros y te organizamos una visita a nuestro tostadero en A Coruña y comprenderás por qué nuestro trabajo, además de una pasión, es un arte.
Cada origen, cada varietal y cada cosecha son únicos y, por lo tanto, deben tostarse de manera específica e independiente. Esto nos garantiza que los sabores naturales de cada café son respetados y realzados, permitiéndonos alcanzar el punto ideal de cada uno de ellos.
Para nosotros, el tueste alto marca a los cafés con notas tostadas o quemadas, mientras que los tuestes bajos o ligeros reflejan una acidez desagradablemente amarga (sólo a algunos orígenes como el Etiopía le damos este punto de tueste, lo que realza sus notas cítricas naturales). Por ello, en general, a nuestros cafés les damos un tueste medio (justo en el segundo estallido). De esta manera, potenciamos su cuerpo y su dulzura natural, además de crear una acidez agradable.
Otro motivo por el que tostamos nuestros cafés a un punto medio es porque así los aceites y gases que se encuentran dentro del grano retrasan su salida (unas 3 semanas), por lo que los aromas volátiles atrapados se conservan de mejor manera, reflejándose en una mejor taza final.
Un pescador siempre reconoce a otro pescador por muy lejos que esté…
Hay cosas en la vida que no se deben apurar y una de ellas es el café. Por eso siempre tostamos nuestros cafés a fuego lento, para conseguir un sabor más intenso y un aroma más profundo. Es un método tradicional que lleva un poco más de tiempo, pero creemos que el resultado merece la pena.
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